Entrevista con Hitohira Saito – Parte 1

Hitohira Saito Sensei: Ken Suburi en Modena

Entre las numerosas preguntas a la que Hitohira Saito Sensei ha dado amablemente respuesta, podréis leer la de especial conexión entre su padre, Morihiro Saito Sensei y el Fundador del Aikido Morihei Ueshiba, a cuyo lado vivió durante 26 años; tener una idea de la relación padre/hijo maestro/alumno entre Morihiro e Hitohira; sentir la versión de Hitohira sensei en relación a su ruptura con el Aikikai Hombu Dojo… pero también qué significa hoy la herencia del Fundador y las perspectivas del Aikido en un mundo cada vez más inarmónico.

por SIMONE CHIERCHINI

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Con ocasión del Koshukai Internacional de Aikido Dento Iwama Ryu, qué  ha tenido lugar en Módena el 24-25-26 de junio de 2011, Simone Chierchini ha tenido la oportunidad de desarrollar una vídeo-entrevista con Hitohira Saito Sensei, líder del Iwama Shin-Shin Aiki Shuren-kai (岩間神信合氣修練会), la escuela fundada por Hitohira a la muerte de Morihiro Saito Sensei. La entrevista se ha desarrollado en los locales de la Utensileria Modenese, generoso patrocinador del Koshukai dirigido por Hitohira Saito Sensei, se ha desarrollado con la presencia del estado mayor del Iwama Shin-Shin Aiki Shuren-kai europeo y ha sido posible gracias a la preciosa obra de Giancarlo Giovannelli, que ha hecho de intérprete.

CHIERCHINI
La primera pregunta que querría hacerle, Sensei, no atañe a el Aikido pero sí a la actualidad: ¿viviendo hoy en Japón, qué significa para el japonés medio la tragedia del desastre de Fukushima?

SAITO
El terremoto y el tsunami han tenido especial consecuencia como el desastre nuclear de Fukushima. La agencia nuclear mundial ha notado faltas en la gestión de la instalación nuclear, por lo tanto también existen responsabilidades humanas por lo que ha ocurrido; sin embargo, dejemos esto a parte. En los primeros tiempos, la lectura de los datos relativos al derrame de material radiactivo de la central fueron muy altos; precisamente en este punto el nivel de las radiaciones en las zonas relativamente lejanas de la central han bajado. Actualmente las personas que sienten con más fuerza el problema de lo nuclear son las madres que tienen a niños pequeños, porque cuanto más pequeño es el niño mayores son en el tiempo las consecuencias de la exposición a las radiaciones. Tras  el accidente ha habido el problema de que las autoridades no proveyeron informaciones correctas, hubo un tipo de censura. Ésta ha causado una reacción y ahora creo que lo que se comunica allí es pertinente a la realidad.

Buscar un mayor equilibrio con la naturaleza

Yo vivo en la provincia de Ibaraki, que está a unos 150 km de la ciudad de Fukushima y creo que ya no deberíamos correr peligro por cuanto concierne la exposición a las radiaciones nucleares: es una cuestión de tiempo, ciertamente. En todo caso el accidente nos ha vuelto a todo más sensibles al problema.

CHIERCHINI
En relación a este último problema, se puede decir que es como un poco la punta del iceberg: paulatinamente nuestro mundo está cada vez más lejos de su estado natural y se ha vuelto progresivamente cada vez más inarmónico. ¿En este contexto como se introduce la práctica del Aikido como via de la armonía? Qué tarea corresponde en este tipo de mundo al enseñante de Aikido?

SAITO
No sé si podré dar una respuesta correcta. El hombre es un elemento de la naturaleza. Existe una teoría según la que si el hombre desapareciera de la tierra, ella volvería a su estado ideal; ésta es una actitud de tipo paradójico. En el Aikido, en cambio, el Fundador pensó que el hombre tenía el papel de gobernar la naturaleza para alcanzar un estado ideal. El  Fundador habló de misogi, una actividad de purificación, con la cual el entrenamiento de Aikido tiene que iniciar. Cuando se averigua un conflicto interior, en su momento nosotros somos puestos frente a elecciones. Si poseemos la capacidad de decidir, éste es un bien, porque en su momento conscientemente obramos una elección entre el bien y el mal. Yo vivo en una zona rural, lejana de la zona del desastre; en el momento del accidente nuclear he podido ver en todo caso la fuerza de reacción de la naturaleza. Quien hace Aikido, si se entrena aprendiendo a evitar una actitud amenazadora, negativa, destructiva sobre el otro, es decir pareja, desarrollará también indudablemente la misma actitud respecto a por lo demás de la naturaleza, de la cual el hombre es parte. O’Sensei predicó la no-violencia. Si nos comportamos como he explicado, se debería volver a una situación más equilibrada, de mayor armonía del hombre con lal naturaleza.

La via del guerrero, Budo, y aquel de la agricultura, Nogyo, son complementarias. El punto de comunidad entre la via del guerrero y la agricultura consiste en prepararse para el acontecimiento desfavorable y también por este motivo es importante partir de la base, el kihon. Cuando somos obligados a enfrentarnos a los caprichos de la naturaleza, todos tienen que colaborar para que el problema que tenemos enfrente sea solucionado o reducido.

CHIERCHINI
La próxima pregunta nos lleva más adentro del mundo del Aikido y especialmente el mundo del Aikido de Iwama. ¿Maestro, puede explicarnos el papel de Morihiro Saito Sensei en relación a la enseñanza del Fundador?

SAITO
Mi padre, tan pronto como la guerra mundial acabó, entró en el dojo convirtiéndose en discípulo de O’Sensei. Sólo se practicaba el keiko de O’Sensei. En la época, mi padre fue contratado en los ferrocarriles del estado y trabajaba por la noche, volviendo a casa por la mañana. Según la costumbre de la época, quién trabajaba por la noche tenía dos días – con la noche en medio – libres; luego pudo estar muchas horas con O’Sensei.

Morihiro Saito en joven edad

La idea de O’Sensei cuando vino a Iwama fue que la agricultura fuese el Budo, por tanto mi padre ayudó O’Sensei en el trabajo del campo. El Fundador nació en una época en  la cual quien enseñaba artes marciales tenía  como vecinos a los alumnos, que estaban siempre con su maestro. El maestro acababa encariñándose a este tipo de discípulo que trabajaba la tierra y se entrenaba con él, porque estaban siempre juntos. Éste es el sistema del uchi-deshi, el alumno interno, que vive en la casa del maestro. Mi padre vivió esta situación. El Japón de después de la guerra fue un país muy pobre, porque todos los recursos fueron empleados durante la guerra. Los discípulos que ayudaban al fundador tenían su campo que cultivar también,  porque no habia nada que comer. Los que no pudieron o no quisieron ayudar a O’Sensei en sus actividades agrícolas, paso a paso disminuían  y no se volvían a ver. En la mentalidad típica del japonés de la época, quién no conseguía o no quería ayudar al maestro en estas otras actividades, no eran instruidos en las técnicas. Mi padre ha tenido la suerte de seguir estando junto a su maestro; así, a veces, a lo mejor mientras cultivaban el huerto, a O’Sensei se le ocurría una nueva técnica, echaba la azada y decía: “Saito! Vas al dojo a tomar el bokken!”. Y luego ellos, entre el campo, o donde se encontraban, de la actividad agrícola pasaban a las artes marciales. A la tarde los otros frecuentadores del dojo llegaban, los asillamados soto-deshi (alumnos externos) y a menudo mi padre tenía que ir a trabajar en los ferrocarriles. Pero de día, por muchos años tuvo modo de ver y estudiar con cercanía las técnicas del Fundador. En la época no se estilaba el hecho de pagar al maestro en efectivo, sino se le ayudaba  proveyendo mano de obra. En el momento que no había mucho dinero, O’Sensei mismo no es que fuera rico, por utilizar un eufemismo, como mi padre, también los otros alumnos hacían colectas que le donaban luego a la mujer del Fundador, Hatsu, para pagar la electricidad. O’Sensei por lo tanto no ganaba nada, no tenía renta fija, justo porque no existía la idea de la tarifa fija mensual de pagarle al maestro. A parte la mano de obra que recibía de los estudiantes, las únicas entradas en dinero le llegaban de las concesiones de grados Dan: una vez acabada la ceremonia, el discípulo que había recibido el grado Dan metía su ofrenda en dinero sobre el kamiza.  Además cuando O’Sensei giraba en otros dojo para hacer aquéllos que nosotros hoy en día llamamos seminarios, recibía “agradecimientos” en dinero. Algún tiempo después del fin de la guerra, algunos discípulos tenían la costumbre de portar sacos de arroz al maestro para agradecerlo por sus enseñanzas. Mi padre siempre ha estado cerca de O’Sensei; siempre  ha dicho que su papel fue el de transmitir todo lo que vivió en contacto con el Fundador. Remarco, éste es lo que él mismo siempre me ha dicho.

CHIERCHINI ¿Cuáles son sus recuerdos del fundador, Sensei? Sobretodo su recuerdo de Morihei Ueshiba desde el punto de vista humano.

SAITO
Mi padre recibió de regalo la tierra sobre la que construir la casa del Fundador; luego él se casó y por lo tanto hemos nacido nosotros hermanos. Me acuerdo que mi madre siempre iba todos los días a casa de los Ueshiba para ayudarlos. Nosotros hijos por lo tanto apenas nacidos vivimos en la casa de O’Sensei, porque nuestra madre estaba constantemente allí. Yo no he visto a O’Sensei por primera vez cuando he iniciado a hacer keiko, lo he visto tan pronto como he nacido! Y también he sentido el kiai de O’Sensei cuando todavía era un feto en la barriga de mi madre… Yo no pienso en el Fundador como un extraño, para mí es como una especie de abuelo.

Foto de familia: Morihei y Hatsu Ueshiba

Fue un hombre que tuvo más que un detalle: si los aspectos de la vida cotidiana que le concernían fueran comúnes a todos, diría que fue una persona extraordinaria. Mis padres siempre se dirigieron a él usando el lenguaje referencial y percibí la distancia, el alcance de esta persona. Su postura siempre era correcta, no lo he visto nunca desaliñado: también cuando bebía, tomaba la taza con ambas las manos, agradeciendoselo a los dioses, la sujetaba con ambas manos correctamente, según el sistema tradicional. Nosotros que veíamos a esta persona así reverenciada por nuestros padres, en su presencia siempre éramos amables, porque nos era natural respetarlo: había alrededor de si un aura importante. De O’Sensei y su mujer había una bonita imagen, no los percibía como dos personas ancianas, reconocibles a los otros ancianos de la aldea. Ambos fueron muy devotos. La Señora Ueshiba, habiendo nacido en aquel período histórico de transición que es el período Meiji,  fue una persona que tuvo gran cuidado con la alimentación y supo gestionar la economía de la casa.

(Fin de la primera parte)

Entrevista – Parte 2

Agradecemos a Walter Ippoliti por su preciosa obra de traducción
Traducción en Espanol Copyright Walter Ippoliti ©2011

Mirar el Slideshow H. Saito International Koshukai en Modena (Italia), Junio 2011

Copyright Simone Chierchini ©2011Simone Chierchini
Para ver las normas sobre derechos de autor, haga clic
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